Me
pregunto
o me agarro a tí
o te llevo en mí
-irremediablemente-.
Las dos oportunidades a la vez,
juntas.
Las dos posibilidades juntas
y ninguna, juntas.
lunes, 23 de enero de 2012
martes, 17 de enero de 2012
viernes, 13 de enero de 2012
Aguacate fresco
Tanto café y cigarrillos junto con la nostalgia del fin de unas vacaciones inútiles la envolvieron, le dieron una oportunidad de escribir todo lo que no había escrito ese tiempo. Sentada en un café comercial que no merece ser nombrado, con música africana de fondo, no tuvo más remedio que pensar en las cosas no echas y en lo que aparecía en el fondo de la pintura de su vida. Su ordenador no funcionaba y las ideas estaban por escaparse, no llevaba su libreta donde anotaba ideas al azar y proyectos nunca realizados así que agarró las servilletas y las hojas de contra portada del libro que leía de-a-poquito cuando esperaba a alguien y comenzó a escribir.
Se le hizo imposible no escribir en tercera persona porque se sentía fuera de su cuerpo, como le gustaba y poco a poco se dejó de sentir pequeña y tomó la forma de una lechuza gigante observando a su alrededor dentro de ella misma. 360º. Al voltear la cabeza por octava vez se detuvo donde sabía que acabaría: en él. Una alarma de peligro salió disparada en esa imagen como un ratón siendo perseguido por un águila. El peligro de no volverse a encontrar o un poco peor, encontrarse irreconocibles y sin esas ganas de juntar los labios. Su inestabilidad mental la barrió por un momento y se esparció como polvo por el suelo.
Al parecer todo era diferente esta vez. Si pudiera ponerle forma en una imagen a lo que sucedía entre ellos seguramente habría puesto siluetas oscuras abrazándose y si pudiera ponerle un olor, sería una mezcla de cigarros, alcohol y aguacate fresco. Las palabras pararon y se callaron los dedos y el papel, sacó el humo atorado con un suspiro que venía desde la punta de sus pies, le dieron cosquillas. Nadó entre lagunas mentales de olvidos, salió a la superficie por primera vez y recordó cobijas y sillones pegados en su cuerpo desnudo, se hundió de nuevo viendo en azul puros labios, labios puros de besos indecisos y jugueteos de "no-querer", salió y respiró aire fresco, mordidas, barbillas, manos, carne, piedra, mordidas, ojos. ¿Y si el no quería volver a subir la montaña con ella? ¿y si todo lo que había sucedido lo habían visto ambos con lentes puestos? ¿Y si los lentes eran oscuros y con aumento? Las probabilidades eran tantas que decidió dejarlas a un lado y mejor pensar en el sabor de su café que ya se encontraba frío porque era mucho, al fin y al cabo los cálculos no eran lo suyo y el romance y la cursilería habían quedado un poco atrás desde su última relación amorosa o eso pensaba.
Así andaba ella, atrayendo y rechazando como un movimiento mecánico en su cabeza, disfrutando y quejándose como si tuviera que tomar decisiones. "Tranquila" se decía a sí misma, "al fin y al cabo acabaremos encontrándonos y reiremos de nuevo".
Decidió terminar de pensar en él, ¡cómo si fuera tan fácil! La elección de estar juntos cuando se pudo y de convertir dos salivas en una sola y de dejar que las canciones le dieran ritmo a las caricias y los besos, con eso bastaba.
La inspiración que me da y de la que aún no soy consciente. Volví a mi cuerpo.
Se le hizo imposible no escribir en tercera persona porque se sentía fuera de su cuerpo, como le gustaba y poco a poco se dejó de sentir pequeña y tomó la forma de una lechuza gigante observando a su alrededor dentro de ella misma. 360º. Al voltear la cabeza por octava vez se detuvo donde sabía que acabaría: en él. Una alarma de peligro salió disparada en esa imagen como un ratón siendo perseguido por un águila. El peligro de no volverse a encontrar o un poco peor, encontrarse irreconocibles y sin esas ganas de juntar los labios. Su inestabilidad mental la barrió por un momento y se esparció como polvo por el suelo.
Al parecer todo era diferente esta vez. Si pudiera ponerle forma en una imagen a lo que sucedía entre ellos seguramente habría puesto siluetas oscuras abrazándose y si pudiera ponerle un olor, sería una mezcla de cigarros, alcohol y aguacate fresco. Las palabras pararon y se callaron los dedos y el papel, sacó el humo atorado con un suspiro que venía desde la punta de sus pies, le dieron cosquillas. Nadó entre lagunas mentales de olvidos, salió a la superficie por primera vez y recordó cobijas y sillones pegados en su cuerpo desnudo, se hundió de nuevo viendo en azul puros labios, labios puros de besos indecisos y jugueteos de "no-querer", salió y respiró aire fresco, mordidas, barbillas, manos, carne, piedra, mordidas, ojos. ¿Y si el no quería volver a subir la montaña con ella? ¿y si todo lo que había sucedido lo habían visto ambos con lentes puestos? ¿Y si los lentes eran oscuros y con aumento? Las probabilidades eran tantas que decidió dejarlas a un lado y mejor pensar en el sabor de su café que ya se encontraba frío porque era mucho, al fin y al cabo los cálculos no eran lo suyo y el romance y la cursilería habían quedado un poco atrás desde su última relación amorosa o eso pensaba.
Así andaba ella, atrayendo y rechazando como un movimiento mecánico en su cabeza, disfrutando y quejándose como si tuviera que tomar decisiones. "Tranquila" se decía a sí misma, "al fin y al cabo acabaremos encontrándonos y reiremos de nuevo".
Decidió terminar de pensar en él, ¡cómo si fuera tan fácil! La elección de estar juntos cuando se pudo y de convertir dos salivas en una sola y de dejar que las canciones le dieran ritmo a las caricias y los besos, con eso bastaba.
La inspiración que me da y de la que aún no soy consciente. Volví a mi cuerpo.
martes, 6 de diciembre de 2011
Uno, dos, tres y uno más.
Busqué por todos lados
el hilo
la luz
y me sentí atrapada para siempre
en mi misma
y mis inifitos "yos"
El tiempo no existía
o simplemente no importaba
Busqué la salida por lo huecos de mi cuerpo
pero eran tantos...
eso mismo hacía la corteza
Y el demonio iba y venía
no me dejaba ir
Golpeaba la vida
pero no me movía
Busqué por el fuego
y el agua
y el frío
Busqué por su voz
por la tierra
y el silencio
Tan terrible no encontrar la salida.
Sentí que no moría
eso era lo aterrador
Un limbo infinito lleno de mi.
el hilo
la luz
y me sentí atrapada para siempre
en mi misma
y mis inifitos "yos"
El tiempo no existía
o simplemente no importaba
Busqué la salida por lo huecos de mi cuerpo
pero eran tantos...
eso mismo hacía la corteza
Y el demonio iba y venía
no me dejaba ir
Golpeaba la vida
pero no me movía
Busqué por el fuego
y el agua
y el frío
Busqué por su voz
por la tierra
y el silencio
Tan terrible no encontrar la salida.
Sentí que no moría
eso era lo aterrador
Un limbo infinito lleno de mi.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
¿Quieres jugar conmigo el juego de las tijeras filosas?
Quiero jugar a eso, pero no se cómo,
quiero jugar a que no sé nada
o a qué se todo pero de diferente manera...
Quiero jugar a que mi mundo está torcido
y lamer tu oreja como si no te conociera,
Quiero tocarte, tocarte todo
y no saber qué toco
o pensar que toco un árbol
o un tigre
o unas tijeras filosas...
Quiero jugar a que somos nuevos
y que así nos quedaremos siempre.
Quiero que juegues a eso conmigo.
¿Tu qué quieres?
quiero jugar a que no sé nada
o a qué se todo pero de diferente manera...
Quiero jugar a que mi mundo está torcido
y lamer tu oreja como si no te conociera,
Quiero tocarte, tocarte todo
y no saber qué toco
o pensar que toco un árbol
o un tigre
o unas tijeras filosas...
Quiero jugar a que somos nuevos
y que así nos quedaremos siempre.
Quiero que juegues a eso conmigo.
¿Tu qué quieres?
Fidel
Solo se escuchan mis pasos y los suyos,
que por momentos llegan a ser los mismos,
Y la oscura noche
y la promesa del compañero de la luna.
Solo caminamos, sin saber a donde,
sin saber si regresar.
Voltea a verme de vez en cuando,
estamos enamorados,
yo más de él que él de mi,
como siempre me sucede.
Damos vueltas pero vamos seguros,
seguros porque estamos juntos.
Se quema el hocico con mi cigarro,
solo yo fumo a estas horas
pero el no reclama.
No se escucha la prisa, porque no hay,
porque la oscuridad y las hojas secas nos rodean
y nos gusta.
No hay lágrimas, ni risas, ni ladridos,
solo el camino.... y sonreímos por dentro.
que por momentos llegan a ser los mismos,
Y la oscura noche
y la promesa del compañero de la luna.
Solo caminamos, sin saber a donde,
sin saber si regresar.
Voltea a verme de vez en cuando,
estamos enamorados,
yo más de él que él de mi,
como siempre me sucede.
Damos vueltas pero vamos seguros,
seguros porque estamos juntos.
Se quema el hocico con mi cigarro,
solo yo fumo a estas horas
pero el no reclama.
No se escucha la prisa, porque no hay,
porque la oscuridad y las hojas secas nos rodean
y nos gusta.
No hay lágrimas, ni risas, ni ladridos,
solo el camino.... y sonreímos por dentro.
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