Sorpresas y pequeños saltos. La luna que llega con hambre de
octubre. No llueve. Como si los zopilotes se hubieran tragado las nubes.
Me asustan estos pensamientos grotescos de cabalgar en tu
espejo, de descender el pantano, de convertir mi mano en león y arrancarte las
horas. Me arrastro y me trastorno, como un gato en la noche que se hunde. Me
arrastro y me transformo, como un fuego que arde en el bosque.

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